El empleo de la grasa de la propia persona para rellenar irregularidades y estrías es, en la actualidad, una técnica contrastada que fue perfeccionada a principios de los noventa hasta convertirla en un procedimiento de rutina.
Las indicaciones estéticas para el tratamiento de lipoescultura incluyen mejillas hundidas, desaparición de grasa de los pómulos, surcos pronunciados desde la nariz a las comisuras de la boca, y, en algunos casos, arrugas entre la parte inferior de las pestañas y las mejillas. Se trata asimismo de uno de los métodos más utilizados para el aumento de los labios. Además, puede recurrirse a la lipoescultura para suavizar todo tipo de irregularidades tales como las derivadas de liposucciones mal realizadas o lesiones.
La grasa necesaria se obtiene mediante una lipoescultura localizada realizada a través de pequeñas incisiones de 3-5 mm. Normalmente se toma del abdomen o de la cara interna del muslo. La grasa extraída es procesada mediante centrifugado, filtrado o frotado. El resultado es puro tejido graso líquido listo para inyectar.
A continuación se inyecta la grasa allí dónde se necesita. La grasa se reparte de manera uniforme en la zona mediante la inyección de cantidades diminutas en los tejidos, de tal forma que quede totalmente rodeada de tejido sano. Con ello se garantiza que la grasa trasplantada permanezca en contacto con los tejidos circundantes, los cuales han de suministrarla oxígeno y nutrientes.
Alrededor de una hora, dependiendo de la extensión de las zonas a tratar.
Anestesia por infiltración local de las zonas donante y receptora.
Puede ser necesaria o no.
Zona donante: moratones, hinchazón, tumefacción, hasta 24 horas de drenaje de suero de anestesia
Zona tratada: moratones, hinchazón (especialmente en el caso de los labios), tumefacción.
Las zonas objeto de tratamiento quedarán bastante hinchadas inmediatamente después de la operación, sobre todo en el caso de los labios. Por ello, es importante utilizar una compresa fría durante las primeras horas para minimizar la hinchazón. Por compresa fría entendemos una bolsa de congelación llena de cubos de hielo y agua.
La hinchazón aumentará aproximadamente hasta el tercer día y después irá remitiendo de forma gradual. Transcurridos de 7 a 10 días, los pacientes se sienten con confianza para salir y proseguir con su vida social habitual. Si hubieran aparecido moratones, puede que permanezcan visibles durante algún tiempo, aunque es posible ocultarlos razonablemente bien con maquillaje.
Los pacientes deberían pedir cita con el cirujano transcurridos entre cinco y siete días y de nuevo tres semanas después. Para entonces habrá remitido la mayor parte de la hinchazón, pero la corrección puede parecer todavía bastante exagerada . Los cirujanos tienden a corregir en exceso, lo que significa que inyectan más grasa de la realmente necesaria, dado que en torno al 25-30% de las células adiposas transplantadas no sobreviven.
El resultado final se evalúa transcurridos tres meses. El cirujano tomará entonces fotografías para compararlas con las sacadas antes del procedimiento. Puede programarse una segunda sesión para rellenar faltas de volumen.
Asimetría, irregularidades, exceso de corrección, infección.
La hinchazón suele disminuir a partir del tercer día, y pueden reanudarse las actividades sociales en una semana más o menos, a veces con ayuda de algo de maquillaje.
Corrección de las arrugas y pliegues profundos. Corrección de las irregularidades y de las marcas tratadas. Aumento de volumen de las zonas tratadas como los pómulos, mejillas y barbilla. La mejora de la calidad de la piel sobrante puede ser un efecto secundario positivo. Después de la reabsorción inicial de un porcentaje de grasa (entre el 20 y el 50%) la corrección se puede considerar permanente.